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Relaciones tóxicas, ¿Qué deberíamos entender por este concepto? ¿Se dan únicamente en el contexto de las relaciones de pareja? ¿Qué efectos psicológicos conllevan?


Relaciones tóxicas: ¿Cómo reconocerlas?

Las relaciones tóxicas conviven con nosotros en todos los ambientes en los que existen relaciones interpersonales. Podemos tenerlas en nuestro lugar de trabajo, en el centro en el que estudiamos. Pueden darse en nuestra familia, y por supuesto pueden aparecer entre nuestras amistades.

Es posible que lo primero que se te venga a la cabeza tras escuchar “relaciones tóxicas“, sea una relación en la que hay gritos y una escasa gestión de las emociones. Sin embargo, este concepto va mucho más allá. Vamos a verlo.

 

 

Definiendo las relaciones tóxicas

Un vínculo tóxico se refiere a aquel que no es saludable y cuya mantención provoca malestar, a al menos una de las personas que forma la relación.

No siempre vamos a encontrar con facilidad las características que están convirtiendo nuestro vínculo en algo desfavorable y perjudicial para nosotres. Con frecuencia, estas características pueden pasar desapercibidas, ser indirectas, e incluso estar socialmente bien vistas. Un claro ejemplo de esto último es como cuando, hasta hace no mucho, se veía con buenos ojos que en una relación heterosexual, el hombre fuese muy dominante y muy celoso.

Es importante que tengamos en cuenta que en las relaciones tóxicas no hay una igualdad en el vínculo. En muchas ocasiones, pueden darse dinámicas de abuso físico, pero también abuso emocional.


💥 BONUS: Tipos de abuso emocional.

 

Ahora, bien. ¿Qué tipo de señales, conductas o dinámicas podemos encontrar en una relación tóxica?

 

Señales de las relaciones tóxicas

Para aprender a reconocer este tipo de vínculos, es de especial importancia fijarnos en las dinámicas que se dan entre las personas. A continuación, mencionaremos algunas de las más frecuentes para que nos sirvan como señales de las relaciones tóxicas:

  • Relaciones con un estilo de comunicación agresivo o pasivo-agresivo.
  • Dinámicas peligrosas sobre la sexualidad: enfado de una de las personas cuando la otra no quiere, comparaciones con otras personas con las que se ha acostado, chantajes para hacer cosas que solo une quiere…
  • Control sobre los aspectos de nuestra vida. Por ejemplo la forma de vestir, con quiénes nos relacionamos, nuestro círculo social, nuestro ámbito laboral…
  • Paternalismo y sobreprotección.
  • Control económico.
  • Relaciones idealizadas. No ser realista en cuanto a las características del vínculo, e incluso a los atributos o rasgos de la otra persona.
  • La co-dependencia es una situación muy habitual y que puede pasar desapercibida por las personas que conforman el vínculo.
  • Relaciones en las que las microviolencias generan un gran malestar psicológico.

 


💥 BONUS: Hablemos sobre comunicación asertiva.

 

 

Consecuencias psicológicas de las relaciones tóxicas

Las consecuencias psicológicas que pueden provocarnos un vínculo de este tipo son muy numerosas. Dependerán, en gran medida, del tipo de toxicidad que se dé en nuestra relación y del grado de dependencia que hayamos desarrollado por dicho vínculo. Además, también es importante tener en cuenta la duración que ha mantenido la relación.

No obstante, de forma generalizada, podemos ver algunas de las consecuencias psicológicas de las relaciones tóxicas:

  • Baja autoestima.
  • Inseguridad.
  • Bajo autoconcepto.
  • Indefensión.
  • Dependencia emocional.
  • Tendencia a la soledad y el aislamiento.
  • Escasa responsabilidad afectiva.
  • Culpa.
  • Poca eficacia en la capacidad de gestionar las emociones.

 


💡 Montse Iserte Tip: 

La responsabilidad afectiva hace referencia a la creación de vínculos igualitarios entre las personas. En este tipo de vínculos, se cuidan tanto las emociones propias como las ajenas, siempre de una forma responsable. Trabaja la empatía, especialmente.


 

¿Has pasado alguna vez por este tipo de vínculo? ¿Conoces a alguien que esté manteniendo algún tipo de relación tóxica y te has dado cuenta al leer algunas de las señales? No dudes en acompañar a esa persona o en atender tus propias consecuencias psicológicas. Para ello, te recomendamos trabajar en ellas tomando cita con una profesional:

Montse Iserte – Doctoralia.es

Autora de la nota: Yolanda Carmona