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La validación emocional es un concepto del que se habla mucho pero todavía es difícil saber cómo ponerlo en práctica. ¿Cómo se hace? ¿Qué podemos hacer para ponerlo en práctica?


 

Validación emocional, ¿Cómo ponerla en práctica?

Las personas somos muy diferentes en cuanto a capacidades de aceptar, sentir y comprender las emociones. En muchas ocasiones, podemos encontrarnos en situaciones en las que no somos capaces de entender qué está sintiendo la persona que tenemos delante, así como no ser comprendides por la fuerza con la que las emociones nos aparecen a nosotres. Como bien dice el dicho: Cada persona es un mundo.

Es posible que hayas escuchado frases como las siguientes:

  • No es para tanto.
  • ¿Por qué exageras tanto?
  • Anímate y deja de estar triste.
  • ¡Me estás agobiando, para de estar así!

 

 

Estos son ejemplos de la invalidación emocional, un concepto directamente opuesto al que venimos a dar nombre hoy. También es posible que hayas sido tú quien haya dado estas respuestas alguna vez a otra persona, ante emociones que no comprendes o eras incapaz de imaginar. No hay que sentirse juzgado o culpable, es una gran oportunidad para deconstruir nuestras ideas acerca de las emociones y promover el desarrollo y la inteligencia emocional.


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¿Quieres aprender qué es la validación emocional y cómo ponerla en práctica? ¡Vamos a ello!

 

Qué es la validación emocional

La validación emocional es un proceso mediante el cual aprendemos, comprendemos y/o expresamos que aceptamos las emociones que una persona está sintiendo. ¿Significa necesariamente que vamos a comprender todas las emociones del resto del mundo, incluyendo las nuestras propias? No necesariamente.

¡Nos explicamos! Para aceptar y aprender de una emoción, no siempre vamos a comprender qué es exactamente aquello que una persona está sintiendo. Lo que sí podemos hacer siempre –que sea adecuado, claro–, es aceptar esa emoción que mueve a una persona o a nosotres mismes, no juzgarla, y tratar de apoyar. La clave de la validación emocional está en no culpar a la persona o hacerle sentir vergüenza por lo que está expresando y/o sintiendo.

Frente a este concepto, encontramos el de invalidación emocional que hemos mencionado en los párrafos anteriores. Este concepto es el rechazo de las emociones, así como conductas mediante las que juzgamos, ignoramos o infravaloramos estos sentimientos.


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Cómo se practica la validación emocional

Para practicar la validación emocional, debemos pasar por diferentes estadios.

En primer lugar, debemos darnos cuenta de que esta emoción está ahí. Ya sea porque la persona lo expresa verbalmente, o porque su expresión no verbal nos está indicando una emoción, como por ejemplo la expresión de tristeza en el rostro. Es decir, debemos reconocer y/o identificar la emoción. Parece sencillo, ¿verdad? Pero, si te paras a pensar… ¿Cuántas veces te has puesto a hacer algo para entretenerte y no dejarte llevar por una emoción? ¿Cuántas veces has ocultado tus emociones para que otra persona no se preocupe o no se dé cuenta? ¡Oh!

Si la persona tiene dificultades a la hora de expresarse, podemos hacer preguntas de forma no invasiva y animar, sin presionar, a que trate de hacerlo.

Una vez que sabemos que hay una emoción presente, debemos de intentar comprender de dónde surge, para poder entenderla. Es decir: ¿Qué es lo que ha desencadenado esta reacción emocional?


💡 Montse Iserte tip:

Ten en cuenta que, muchas veces, ni si quiera la persona que está experimentando estas sensaciones va a saber de dónde proceden.  La inteligencia emocional requiere de práctica y, sobre todo, autoconocimiento. Una forma muy importante de validación emocional puede venir en este aspecto, al ayudar a la persona a averiguar de dónde pueden estar surgiendo estas experiencias.


 

A continuación, viene el ejercicio de la validación emocional como tal. ¿Qué significa esto? No juzgar la emoción, expresar verbalmente y/o físicamente que le apoyamos, ya sea bien porque comprendemos la emoción, bien porque sabemos lo que supone para la persona y queremos ofrecer nuestra ayuda. Incluso aunque para ti la emoción no tenga sentido, como por ejemplo si tu pareja se enfada por algo que a ti no te haría enfadarte, podemos practicar este ejercicio de no juzgar, tratar de comprender, y poner en práctica la empatía.

 

 

Ejemplos de validación emocional

Quizás esta teoría te parezca un poco difícil de llevar a la práctica. Por ello, a continuación exponemos algunos ejemplos muy fáciles de cómo llevar a cabo la validación emocional:

  • Dar la mano mientras alguien se expresa emocionalmente.
  • Acompañar en silencio, ofrecer al compañía.
  • No juzgar las emociones “negativas”.
  • Desarrollar la escucha activa.
  • Reflexionar con la otra persona sobre las emociones.

 

¿Necesitas ayuda para progresar en la validación emocional? ¿Tienes emociones que son difíciles de gestionar y no tienes el suficiente apoyo social para poder aprender a hacerlo? Si necesitas ayuda terapéutica profesional para lidiar con ello, contacta con nosotres a través del número 615095769. Bien puedes escribirnos por WhatsApp, bien llamarnos directamente. Si quieres agilizar el proceso y agendar cita directamente con Montse Iserte, puedes usar el siguiente enlace:

Montse Iserte – Doctoralia.es

 

Autora de la nota: Yolanda Carmona